miércoles, 24 de noviembre de 2010

LA COMETA DE PAPEL


En estos tiempos soy como una cometa de papel,
 que tenía muchas ganas de volar y sentir el cielo,
 observar las nubes y ver pasar las aves desde lo más alto,
 pero de pronto esta dulce ilusión termina,
cuando siento caer la tempestad abrasadora de agosto,
golpearme tan fuerte que temo romperme,
el hilo que me sujeta se encuentra tan tenso,
se esmera por no romperse, no quiere desprenderse de mí,
mi frágil armazón hace frente a este inclemente ventarrón,
acongojado y confundido
pues esto no se parece para nada a mi sueño
y lo peor es de nunca acabar.
Todos los días ruego y clamo piedad a la madre naturaleza,
por favor que cese este tormento,
quiero descender lentamente de nuevo a la tierra
y estar al lado del niño que llora por mí,
pues piensa que me va a perder,
quiero ser abrazado por sus tiernas manos y recordar aquellos hermosos días
en los que me construyo con tanto amor,
ya quiero que sea mañana,
para que me saque a volar en un día tan hermoso como inolvidable
para ser felices los dos.