El musitar del hierro,
despierta con sus vibraciones,
los sentidos mas dormidos,
que hasta hoy, invernaban
en los abismos de mi dolor.
La coraza de diamantes,
refulge con su inexorable luminosidad,
opacando las dispensas de lo sombrío,
inquietante y amenazador.
Me cubro con su magnificencia,
horadando con mis puños,
bañados en rojo escarlata,
aquel desdeñable umbral,
cuya osadía terminó
separándote de mis sueños,
¡mas no de mi corazón!.
ME GUSTA LA FIGURA QUE USASTE AL FINAL SEPARÁNDOTE DE MIS SUEÑOS MÁS NO DE MI CORAZÓN.
ResponderEliminarNANCY